Al Real Madrid le atribuyen 42 goles anulados por intervención del VAR en LaLiga desde 2018; al Barcelona, 19. La diferencia es grande y merece ser examinada. Pero no responde a la pregunta decisiva: ¿cuántas de esas anulaciones fueron equivocadas? Convertir un recuento de decisiones desfavorables en una prueba de persecución confunde el efecto sobre el marcador con la corrección de la decisión.

La controversia llega en un ambiente de críticas de Real Madrid TV al sistema arbitral. El partido ante el Villarreal ofrece un contrapunto especialmente útil: el VAR validó el gol de Diomande después de la bandera del asistente y posteriormente intervino en la anulación del tanto de Vinícius. La misma herramienta puede corregir una decisión que impide marcar y otra que permite celebrar un gol inválido.

Participa en el debate: ¿qué demuestra el balance de 42 goles frente a 19? Nuestra respuesta editorial parte de una exigencia sencilla: valorar las acciones por sus pruebas y su reglamento, tanto si favorecen al Madrid como si favorecen al Barça.

De dónde sale el dato de los 42 y los 19 goles

El recuento aparece en una publicación de MisterChip en X del 10 de octubre de 2026, reproducida en Defensa Central. Su ámbito declarado es LaLiga y el periodo 2018–2026. La cifra madridista incluye la anulación del tanto de Vinícius ante el Villarreal. No presentamos esta relación como una auditoría propia de cada expediente ni como una estadística oficial publicada por el CTA.

EquipoGoles anulados por VAR en el recuento
Real Madrid42
Atlético de Madrid22
Villarreal22
Celta20
Real Sociedad20
Sevilla20
FC Barcelona19

Cálculo sobre las cifras: el Madrid tiene 23 anulaciones más que el Barcelona y aproximadamente 2,21 veces su total. Eso equivale a un 121,1% más de anulaciones tomando al Barça como referencia. No equivale a un 121,1% más de errores, porque el recuento no clasifica cada intervención como acertada o equivocada.

La cifra también aparece en la columna de Tomás Roncero en AS, que la incorpora a su argumentación de agravio arbitral. Conviene diferenciar el registro difundido por el estadístico, la interpretación del columnista y las críticas de la televisión del club. Compartir un contexto de polémica no convierte a esos emisores en una única fuente ni demuestra que el canal haya elaborado el recuento.

Una decisión contraria al marcador puede ser favorable a la justicia del partido

Si un equipo marca después de una infracción y la revisión la detecta correctamente, pierde un gol en el marcador provisional, pero el resultado queda más ajustado a las reglas. La decepción del aficionado es comprensible; la existencia de esa decepción no convierte la corrección en un perjuicio arbitral injusto.

Por el contrario, si el gol era legal y se invalida equivocadamente, sí existe un error perjudicial para ese equipo. La discusión entonces debe localizar la equivocación: posición mal determinada, infracción inexistente, interpretación incorrecta o intervención improcedente. Contar el episodio junto a anulaciones correctas no permite distinguirlo.

Ese es el defecto de una argumentación basada únicamente en los 42 y los 19. Puede señalar una diferencia descriptiva, incluso motivar una investigación, pero no establece su causa. Para hablar de trato desigual debemos saber qué ocurrió en las acciones comparadas y por qué unas se resolvieron de una manera y otras de otra.

La misma exigencia impide el razonamiento inverso: tampoco podemos concluir que los 42 fueran aciertos ni llamarlos 42 intentos de hacer trampa. Una infracción puede ser accidental y una anulación puede contener un error. No defendemos al VAR por definición; defendemos que el diagnóstico se apoye en la jugada.

Diomande ante el Villarreal: el ejemplo que también debe entrar en el balance

La crónica oficial del Real Madrid recoge que Valverde asistió a Diomande en el gol del minuto 62. El asistente levantó la bandera por fuera de juego, pero la revisión del VAR concedió el tanto. El encuentro acabó 1–0. Posteriormente, el gol de Vinícius no subió al marcador tras revisarse su tirón de pelo a Nathan Saliba, y el brasileño fue expulsado.

La importancia del ejemplo está en la dirección de las correcciones: una permitió contar un gol madridista y otra impidió contar otro. Una estadística que solo acumule anulaciones deja fuera la primera. El balance que reciba el lector será incompleto si nunca contempla los goles validados después de una decisión inicial contraria.

Esto no demuestra que todo el sistema trate bien al Madrid ni cancela cualquier reclamación sobre otros partidos. Un acierto favorable no compensa un error diferente. Sí obliga a abandonar una presentación en la que la herramienta solo aparece como obstáculo, incluso cuando el propio club documenta una intervención que validó el tanto decisivo.

Para examinar la acción de Vinícius en detalle puede consultarse nuestro análisis del tirón de pelo, la anulación y la expulsión. El objetivo de este artículo es distinto: estudiar qué permite concluir el acumulado histórico y cómo se utiliza en el discurso público.

VAR desde 2018 y fuera de juego semiautomático: dos periodos distintos

La documentación de LaLiga sitúa la implantación del VAR en la temporada 2018/19. El fuera de juego semiautomático se incorporó a Primera en 2024/25, como recoge la comunicación de la RFEF sobre las novedades de aquel curso.

Por tanto, atribuir los 42 goles al nuevo sistema semiautomático sería incorrecto. El acumulado abarca años anteriores y diferentes tipos de incidentes. Tampoco tenemos un desglose que permita asegurar que una mayoría concreta corresponde a fueras de juego, ni mucho menos identificarla como una colección de botas u hombros adelantados.

El manual público del CTA explica que el sistema semiautomático utiliza seguimiento tecnológico y requiere validación arbitral. Las recreaciones ayudan al espectador a entender la posición; la supervisión humana sigue siendo necesaria. La intervención del VAR tiene además un umbral: corregir errores claros y manifiestos, no volver a arbitrar cada acción interpretable.

Una revisión de una posición y una revisión de una falta previa no plantean exactamente las mismas preguntas. Pueden acabar ambas en gol anulado, pero esa consecuencia común no justifica tratarlas como decisiones técnicamente idénticas. Precisamente el caso de Vinícius recuerda que el recuento no puede interpretarse como una estadística exclusiva de fuera de juego.

Qué dice el protocolo sobre los goles y las acciones previas

El protocolo de IFAB contempla revisiones de gol/no gol, incluidos posibles ilícitos del equipo atacante en la construcción de la acción. La decisión final corresponde al árbitro. Para aspectos fácticos, como una posición, puede recibir la información sin acudir al monitor; para valoraciones subjetivas, la revisión en el campo resulta apropiada.

Los criterios del CTA sobre la fase de ataque exigen que una infracción previa sea clara, relevante y conectada con la acción que termina en gol. El concepto utilizado es APP, fase de ataque con posesión. No permite retroceder indefinidamente para encontrar cualquier contacto ni convertir toda duda en motivo de anulación.

En nuestra lectura, la transparencia debería ayudar a identificar qué elemento concreto justificó cada intervención. Una explicación puede ser cuestionada con argumentos, pero es mucho más útil para el debate que un contador de decisiones sin motivo, imágenes o criterio. El número ordena los acontecimientos; la explicación permite juzgarlos.

La bandera tardía no significa que antes todos esos goles fueran válidos

IFAB permite retrasar la bandera o el silbato en determinadas acciones ofensivas claras y ajustadas para conservar la posibilidad de revisar una jugada completada. Eso puede hacer que el espectador vea un remate, una celebración y después una anulación. No debemos confundir la celebración con una validación definitiva.

Proyectar esa secuencia sobre la etapa anterior al VAR requiere prudencia. Sin revisión, algunas infracciones podían pasar inadvertidas; otras podían señalarse antes y cortar la jugada. No conocemos qué habría decidido cada asistente en cada uno de los episodios del recuento. Por eso no afirmamos que, sin tecnología, los 42 hubieran acabado necesariamente en el marcador.

El ejemplo de Diomande muestra además el otro posible error humano: una bandera que impide contar un gol que la revisión concede. Analizar la época anterior exige incluir las dos direcciones, no imaginar únicamente goles indebidos favoreciendo a un club. Un juicio histórico serio necesitaría revisar acciones y criterios aplicables, no extrapolar una cifra actual.

Qué dijo Real Madrid TV y qué no debemos atribuirle sin pruebas

AS recoge las declaraciones del canal alrededor del partido ante el Villarreal: la apelación a la «Negreira League», acusaciones de corrupción sistémica y comparaciones con incidentes del Atlético. Son palabras documentadas de un emisor identificable; las acusaciones no se convierten por ello en hechos demostrados.

La referencia a marcharse tampoco surge únicamente de una interpretación nuestra. La Prensa reprodujo el 20 de septiembre esta frase atribuida a la emisión posterior al derbi: «Dan ganas de levantarse y de marcharse de esta competición». La declaración expresa rechazo; no equivale a un acuerdo formal del club para abandonar LaLiga.

No hemos acreditado una orden interna que obligue a culpar a los árbitros cuando el equipo juega mal. Presentarla como un hecho sería inventar lo que sucede fuera de la emisión. Sí podemos analizar el discurso público y sus efectos: si cada discusión deportiva se convierte en una acusación institucional, la explicación del rendimiento puede quedar relegada.

También conviene corregir la idea de que las críticas solo aparecen después de perder: la controversia ante el Villarreal se produjo en una victoria madridista. Criticar el arbitraje de un triunfo puede ser legítimo. Nuestra objeción no se dirige al derecho a reclamar, sino a utilizar un resultado desfavorable de una revisión como demostración automática de corrupción.

Qué debate se puede documentar en redes y medios

La publicación de MisterChip constituye un ejemplo concreto de circulación del dato en X. Lo que difunde es un recuento; no hay que atribuir al estadístico todas las conclusiones que otros extraigan de él. La reproducción de la lista en diferentes medios tampoco representa varios análisis independientes de los errores de esas acciones.

Las interpretaciones son diversas incluso en publicaciones vinculadas al seguimiento del Madrid. Roncero lo incorpora a una denuncia de agravio. Managing Madrid, al recoger el total, considera difícil cuestionar la falta y la roja a Vinícius, y señala que otras acciones no castigadas no justifican dejar esta sin sanción. La diferencia entre esas lecturas merece mostrarse sin inventar una unanimidad madridista.

No contamos con una auditoría de los 42 episodios publicada por una muestra representativa de usuarios. Por eso no afirmamos que las redes hayan demostrado que casi todos eran fueras de juego claros ni que exista una conclusión generalizada sobre presión preventiva. Un ejemplo de comentario, una columna o un vídeo puede ilustrar una postura; no medir lo que piensa toda la afición.

El debate que proponemos es más verificable: elegir una acción, mostrar su secuencia completa, describir la regla aplicable y discutir la decisión. Si dos jugadas supuestamente equivalentes se resolvieron de manera distinta, habría que explicar las diferencias relevantes o reconocer la inconsistencia. Así la reclamación puede mejorar el análisis en vez de encerrarlo en camisetas.

Qué debería contener una comparación realmente útil

Información necesariaQué permitiría estudiar
Lista de episodios con fecha, rival y motivoQué se cuenta y qué infracciones predominan
Decisión inicial y decisión definitivaSi el VAR cambió el criterio o confirmó una señalización
Goles concedidos tras una anulación inicialLa otra dirección de las correcciones sobre el marcador
Imágenes completas y norma aplicable en su fechaCuáles fueron aciertos, errores o decisiones discutibles
Volumen comparable de acciones ofensivasSi la diferencia persiste al considerar oportunidades y exposición

Los totales brutos no controlan cuántas veces cada equipo llega a posiciones ajustadas, cuántas jugadas revisables produce o cómo cambia su estilo con los años. Es razonable estudiar si atacar la profundidad aumenta la exposición al fuera de juego; no es razonable dar esa hipótesis por explicación demostrada de los 42 sin su desglose.

Un estudio de errores necesitaría además criterios de evaluación consistentes y reconocer los desacuerdos interpretativos. El mismo estándar debe aplicarse a los goles anulados al Barça, a los validados al Madrid y a las decisiones de cualquier otro club. Si cambiamos el criterio cuando cambia la camiseta, nuestra auditoría sería otra forma de relato.

Arbitraje y mal juego: dos análisis que pueden convivir

Un equipo puede sufrir un error arbitral y jugar mal el mismo día. Puede jugar bien y cometer la infracción que invalida su gol. Para hablar de fútbol necesitamos examinar salida de balón, apoyos, ocasiones, pérdidas y ejecución; para hablar de arbitraje necesitamos examinar acciones y normas. Una discusión no resuelve automáticamente la otra.

Nuestra crítica editorial a un discurso centrado en la sospecha es que puede estrechar esa conversación. Cuando el contador ocupa el lugar de la explicación, el aficionado recibe una causa única para problemas que pueden tener varias. Señalar ese efecto no exige adivinar quién dio una orden ni asegurar que todos los emisores buscan una coartada.

Hay reclamaciones útiles: pedir imágenes suficientes, explicar por qué no se intervino, exigir criterios consistentes o señalar un error concreto. Son distintas de presentar cada gol que deja de contar como una pérdida injusta. Un portal imparcial debe permitir las primeras y someter las segundas a las mismas exigencias de prueba.

La posición de Debate Deportivo: contar anulaciones no es contar injusticias

Los 42 frente a 19 describen una diferencia; por sí solos no demuestran persecución, favoritismo ni corrección universal del VAR. Si una intervención elimina un gol ilegal, perderlo no es una injusticia. Si elimina un gol legal, existe un error que debe identificarse y explicarse. El número aislado no separa los dos escenarios.

El gol validado de Diomande obliga a incluir también lo que la tecnología concede después de una decisión inicial equivocada. Pero no concede una absolución al sistema: cada caso sigue necesitando su propio juicio. Ese criterio permite defender un acierto contra el interés del equipo preferido y denunciar un error aunque favorezca a ese equipo.

La encuesta pregunta qué permite sostener el balance difundido. Los votos expresan la opinión de los lectores participantes; no sustituyen la revisión de las jugadas ni constituyen una prueba estadística de corrupción. El verdadero avance del debate sería que cada postura aportara ejemplos completos y aceptara el mismo estándar cuando se intercambian las camisetas.

Preguntas frecuentes

¿Los 42 y los 19 goles corresponden solo a esta temporada?

No. El recuento difundido por MisterChip se refiere a LaLiga entre 2018 y 2026, con el corte publicado tras el partido del 10 de octubre. No es un acumulado exclusivo de 2026/27.

¿Los 42 goles anulados demuestran 42 errores contra el Madrid?

No. Una anulación puede ser correcta, incorrecta o discutible. El total difundido no ofrece una evaluación de acierto de cada una. Tampoco prueba que todos fueran goles ilegales.

¿El VAR también validó un gol madridista ante el Villarreal?

Sí. La crónica del propio Real Madrid recoge la bandera por fuera de juego y la posterior concesión del gol de Diomande tras la revisión.

¿Está confirmado que el Real Madrid vaya a abandonar LaLiga?

Las fuentes citadas recogen declaraciones televisivas sobre marcharse. No hemos acreditado una decisión formal de salida ni una orden interna que explique el discurso de la cadena.

Consulta: 12 de octubre de 2026. El recuento se atribuye a la publicación de MisterChip reproducida por los medios enlazados; no se ha auditado su listado completo. Normativa: IFAB y criterios públicos de RFEF/CTA. Los porcentajes son cálculos sobre los totales difundidos. Las valoraciones sobre el discurso mediático son opinión editorial, separada de los hechos y de las declaraciones identificadas.

El debate del lector

¿Qué permite concluir el balance de 42 goles anulados al Madrid y 19 al Barça?

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Opinión de los participantes; encuesta no representativa. Cierre: 19/10/2026 06:32, hora de Madrid.

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Quién está detrás de este análisis

Redacción de Debate Deportivo · Edición y responsabilidad editorial: Jorge Ballesteros García

Este artículo distingue hechos contrastados, lectura técnica y opinión editorial. Las decisiones discutidas se analizan con las pruebas disponibles y la norma aplicable. El mismo criterio se aplica a todos los equipos.

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